Cuarenta años después de Chernobil, todavía no nos hemos librado
No nos hemos librado de la contaminación radiactiva de 1986, de la persistencia de la propaganda nuclear en quitarle importancia, ni de la amenaza de que los residuos radiactivos de Chernóbil vuelvan a dispersarse por el continente. Por Cristina Rois El accidente del reactor nº 4 de la central nuclear de Chernóbil el 26 de abril de 1986 fue el peor de los sucedidos en la la industria nuclear civil. La nube radiactiva recorrió casi toda Europa, en España se detectó, e incluso en Japón. Fue la primera vez que nos encontramos con que un fallo catastrófico en un sólo reactor nuclear podía ser un problema para el mundo entero. La radiactividad no tenía fronteras. Los países más afectados fueron Bielorrusia, que recibió casi la mitad de las sustancias radiactivas, Ucrania y Rusia. Al resto de Europa llegaron los elementos más volátiles, contaminando el 40 % de su superficie. Hacia el sur la antigua Yugoslavia, Bulgaria, Rumanía y Polonia, hacia el oeste Alemania, Austria, Francia, y tamb...





