Níger y Chubut: un espejo perturbador
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| En la ciudad de Akokan, vecina de Arlit, la población está preocupada por el abandono y la falta de trabajo una vez que las minas de uranio hayan cerrado. Crédito: Marco Simoncelli. |
Por Fernando Urbano
Durante más de 50 años, Níger extrajo uranio para abastecer a Francia. Hoy sigue estando entre los cinco países más pobres del mundo. La pregunta es inevitable: ¿qué dejó realmente esa riqueza ofrecida?
1. El recurso estratégico. Níger: minas de uranio explotadas durante décadas para alimentar los reactores nucleares franceses. Chubut: Cerro Solo, Laguna Salada y otros proyectos esperan convertirse en proveedores de uranio para las grandes potencias.
2. Las promesas. Níger: prometieron empleo, progreso e infraestructura. Chubut: repiten el libreto: desarrollo para la meseta, inversiones y oportunidades económicas.
3. Las consecuencias. Niger: polvo radiactivo en las calles, cánceres, leucemias y otras enfermedades graves, pueblos expulsados, escasez de agua, contaminación de ríos y aguas subterráneas. Chubut: crece la preocupación por los riesgos sobre el agua, el ambiente y las comunidades.
4. El negocio Níger exportó uranio durante décadas, pero siguió viviendo en la pobreza. Chubut podría exportar un recurso estratégico mientras los impactos ambientales permanecerían en el territorio.
Níger puso el uranio. Francia encendió las luces. El pueblo nigerino siguió en oscura esperando el progreso prometido.
Antes de abrir las puertas a la minería de uranio en Chubut, vale la pena mirar lo que ocurrió donde esas promesas ya fueron puestas a prueba.
Fernando Francisco Urbano es un vecino de Trelew, médico pediatra y especialista universitario en medicina sanitaria (UBA). Además, presidente Honorario de la Fundación FUSSO, una organización sin fines de lucro cuyo objetivo principal es defender el derecho a la salud.
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