Cuando la lluvia encuentra el uranio
Por Fernando Urbano. Presidente de la Fundación FUSSO
En 2017 el Río Chico se activó, arrastró enormes cantidades de sedimentos desde Laguna Salada hasta el Dique Ameghino.
Alcanzó un caudal máximo de unos 667 m³ por segundo. Hizo crecer el dique 12 metros de altura. Pasaron al río Chubut 230.000 toneladas de sedimentos, pero una cantidad mayor, no medida, quedó depositada en el fondo del dique. (Datos UNPSJB/CONICET).
El uranio y el vanadio ya estaban allí. No se movieron del lugar a pesar de las correntadas en los cañadones, porque estaban integradas en las rocas.
La diferencia es que ahora el hombre comienza a remover esos terrenos, liberando el material mineralizado.
Perforaciones, zanjas, caminos y grandes movimientos de suelo dejan esos minerales expuestos.
En esas condiciones, ya libres, se vuelven solubles en agua y ante una lluvia intensa, las correntadas pueden arrastrar barro y partículas con uranio y vanadio y transportarlas hasta el Dique Ameghino a través del Río Chico.
Si algún día sustancias radiactivas o tóxicas alcanzaran el Dique Ameghino, el daño podría ser grave, persistente y prácticamente imposible de remediar.



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