Qué es el uranio empobrecido, el material radiactivo hallado en un centro de reciclaje de Córdoba
Una pieza fue detectada por operarios de una planta mientras manipulaban cartón. Se trata de un metal pesado tóxico que conserva la toxicidad química del uranio, aunque su peligrosidad por radiación es menor
Por Diego Pero
El hallazgo de una placa de uranio empobrecido en una planta de reciclaje de la ciudad cordobesa de Río Cuarto obligó este miércoles a aislar de manera preventiva a los operarios que la manipularon, porque el material es un metal pesado tóxico y el contacto directo con fragmentos completos puede implicar un riesgo potencial para la salud. La pieza apareció mientras trabajadores de la planta Circularity manipulaban cartón reciclado y medía unos 30 centímetros de largo por 10 de ancho.
La dimensión del objeto y su presencia fuera de un ámbito controlado explican la reacción preventiva. De acuerdo con el Organismo Internacional de Energía Atómica, cuando se encuentran fragmentos o municiones completas de uranio empobrecido existe un riesgo potencial de efectos radiológicos para las personas que entren en contacto directo con ellos.
Según la Oficina de Asuntos de Desarme de las Naciones Unidas, el uranio empobrecido es la sustancia remanente cuando se extrae la mayor parte de los isótopos más radiactivos del uranio para usarlos como combustible nuclear o en armas nucleares. Conserva la toxicidad química del uranio, aunque su toxicidad radiológica es menor.
El principal peligro aparece si el material ingresa al cuerpo
La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos define este material como el residuo que queda tras extraer del mineral natural la mayor parte del uranio-235, el isótopo utilizado para producir energía nuclear y explosiones nucleares. Todos los isótopos del uranio son radiactivos, pero el U-235 es el que tiene valor estratégico para esos usos.
El riesgo más alto no proviene de una exposición externa breve, sino de la inhalación o ingestión. La agencia estadounidense sostiene que, si el uranio empobrecido entra en el cuerpo, puede dañar los riñones por su toxicidad química y también provocar lesiones internas por la radiación de partículas alfa.
Esas partículas no atraviesan la piel, pero sí representan un peligro dentro del organismo. El material también emite partículas beta y rayos gamma, aunque en niveles que, según la misma agencia, son demasiado bajos para constituir por sí solos un peligro grave para la salud.
El Comité Científico de las Naciones Unidas para el Estudio de los Efectos de las Radiaciones Atómicas, UNSCEAR, revisó la literatura científica más reciente sobre exposición interna por inhalación o ingestión de uranio y concluyó que no se encontró ninguna patología clínicamente significativa relacionada con la exposición a la radiación del uranio empobrecido. Esa evaluación se refiere a la evidencia disponible sobre efectos radiológicos y no elimina la preocupación por su toxicidad química.
El material se usa en municiones, blindajes y contrapesos industriales
La alta densidad del uranio empobrecido, aproximadamente el doble de la del plomo, explica sus aplicaciones militares e industriales. Se utilizó en municiones diseñadas para penetrar blindajes, en refuerzo de tanques y como contrapeso para equilibrar aeronaves.
La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos señala que el Departamento de Guerra estadounidense empezó en la década de 1970 a fabricar municiones y armas con este material por su dureza, densidad, abundancia y bajo costo como subproducto del enriquecimiento. También indica que todavía se usa para fabricar municiones y armas y que la contaminación derivada de proyectiles y fragmentos representa un peligro en algunos campos de tiro militares.
Cuando una munición con uranio empobrecido impacta, explota y libera polvo de óxido de uranio. Estudios en campos de prueba muestran que la mayor parte de esos aerosoles se deposita en minutos y muy cerca del punto de impacto, aunque las partículas más pequeñas pueden ser transportadas por el viento a varios cientos de metros.
Con el tiempo, esas partículas se mezclan con otros materiales del suelo, aumentan de tamaño y reducen el riesgo de inhalación. La exposición por esa vía puede reaparecer si el material vuelve a suspenderse por acción del viento o por actividades humanas como el arado.
La gestión de fragmentos y el control del agua son las medidas señaladas por organismos internacionales
El OIEA indicó en sus estudios que, cuando la contaminación ambiental aparece de forma localizada y en pequeñas partículas, el riesgo radiológico para el público y el ambiente no fue significativo. La advertencia cambia cuando hay fragmentos identificables o municiones completas, un escenario en el que las autoridades pueden reducir el riesgo con medidas simples: recogida, almacenamiento y eliminación del material.
Esa es la respuesta directa al episodio de Río Cuarto: el riesgo asociado al contacto existe sobre todo si hay manipulación directa de una pieza completa y si el material ingresa al cuerpo. Por eso los organismos recomiendan minimizar el tiempo de exposición y usar protección, como guantes, en cualquier intervención sobre objetos de este tipo.
En una referencia técnica sobre manipulación de proyectiles de uranio empobrecido, la tasa de dosis por contacto se ubica en alrededor de 2 mSv por hora. A ese nivel, se considera improbable que un contacto prolongado provoque quemaduras en la piel u otro efecto agudo de radiación, aunque se aconseja reducir al mínimo el tiempo de manipulación.
El impacto ambiental de largo plazo depende del suelo, el agua y las condiciones físicas y químicas del lugar. Los organismos internacionales advierten que el uranio empobrecido puede migrar hacia aguas superficiales y subterráneas, incorporarse a la vegetación y pasar al ganado por ingestión de pasto, suelo y agua, aunque los estudios disponibles indican que la bioacumulación en plantas y animales no es alta y que no se transporta de forma eficiente en la cadena alimentaria.
También señalan que, con los años, los proyectiles expuestos o enterrados se corroen y se transforman lentamente en óxidos de uranio solubles. Ese proceso puede elevar a largo plazo la presencia de uranio empobrecido disuelto en aguas subterráneas y agua potable, por lo que el monitoreo de fuentes de agua y, si fuera necesario, la aplicación de sistemas de filtración o intercambio iónico figuran entre las medidas contempladas.
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Fuente:
Diego Pero, Qué es el uranio empobrecido, el material radiactivo hallado en un centro de reciclaje de Córdoba, 25 junio 2026, Infobae.


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