Exceso de uranio en napas y riesgo de migración de radionucleidos: puntos críticos en el predio El Chichón
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| Terreno lindero a la planta de Dioxitek, donde están depositados 57 mil toneladas de residuos nucleares. Crédito: Pedro Castillo / Archivo La Voz. |
La Autoridad Regulatoria Nuclear advierte sobre la falta de un plan para el destino final de los residuos de Dioxitek y exige estudios de impacto en la población vecina tras detectar valores fuera de norma en los controles ambientales.
Por Ary Garbovetzky
La Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) hizo observaciones críticas sobre la seguridad radiológica en el predio denominado El Chichón, ubicado en barrio Alta Córdoba, en la ciudad de Córdoba.
Esta información se conoce por una respuesta a un pedido de acceso a la información pública realizado por Cristian Basualdo en la que el organismo regulador confirmó que el proceso de licenciamiento de cierre de la instalación se encuentra demorado por la falta de documentación esencial y por la detección de parámetros ambientales que superan los límites establecidos.
El pasivo ambiental de El Chichón y su remediación son el otro gran tema de discusión en torno a la prórroga que negocia Dioxitek para seguir operando en Córdoba, un trámite que está en el Juzgado federal 2 demorado por la falta de presentación de la habilitación de Bomberos de la empresa que produce el dióxido de uranio que utilizan las centrales nucleares del país.
Actualmente, la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) conserva la responsabilidad sobre la seguridad radiológica del sitio mientras se tramita la licencia definitiva, la cual establecerá las condiciones regulatorias finales.
Los aspectos señalados por la ARN
Uno de los puntos de mayor preocupación técnica detallados en el Acta de Inspección IM N° 33 se refiere a la contaminación del agua subterránea. La comisión inspectora dejó constancia de que “hay un piezómetro que excede el valor de uranio de los niveles de referencia o de las restricciones de la legislación y normativa aplicable”.
Ante esta anomalía, la ARN dictaminó que la CNEA debe realizar una “evaluación particular para analizar con mayor detalle su situación”.
Como medida complementaria, se exigió un análisis estadístico de los monitoreos de los últimos 10 años para identificar variaciones estacionales y tendencias en la presencia de uranio y radio en el acuífero.
La integridad del suelo es otro de los aspectos críticos señalados por la supervisión. El organismo de control ha impuesto como requerimiento pendiente la necesidad de “evaluar la posible migración de radionucleidos a través de los distintos horizontes de suelo”.
Este estudio es determinante para establecer si los pasivos ambientales presentes en el sitio están contenidos de forma efectiva o si existe un desplazamiento de material radiactivo hacia capas inferiores o laterales del terreno
La CNEA se había comprometido a enviar estos informes a fines del año 2022, pero los registros de la ARN los sitúan todavía como tareas “en proceso” de cumplimiento.
La situación se torna más compleja debido a la ubicación geográfica de El Chichón, que se encuentra “lindante a un barrio, en una zona urbana”, señala el informe. Las fotografías adjuntas en el acta de inspección muestran viviendas situadas a escasos metros del cerco perimetral.
Durante las mediciones de tasa de dosis ambiental, si bien los valores en el paredón lindante se registraron en 0,2 µSv/h, se detectó una “medición máxima sobre el chichón” de 13 µSv/h, lo cual supera significativamente el fondo natural de radiación de la zona, estimado en 0,12 µSv/h.
Debido a estos valores, la inspección concluyó que, aunque los resultados son aceptables bajo ciertos factores de ocupación, resulta “conveniente aplicar un plan de mejora” inmediato.
Demoras administrativas y otros incumplimientos
En el plano administrativo y de planificación, la ARN detectó un vacío estructural en la estrategia de remediación. En el año 2017, la CNEA presentó un proyecto de cierre que fue calificado como “parcial” debido a que “no incluía la información sobre el destino final de los residuos de minería de uranio presentes en El Chichón”.
A raíz de esta omisión, el regulador ha solicitado formalmente que la CNEA aclare si dicho proyecto sigue vigente o si presentará una modificación que resuelva la disposición final de los materiales.
Sin un plan concreto para los residuos, el trámite de la Licencia de Cierre no puede avanzar hacia su etapa resolutiva.
Para subsanar las deficiencias en la evaluación del impacto hacia la comunidad, la ARN ha reiterado la exigencia de presentar el “cálculo actualizado de evaluación de dosis a público”. Este documento es considerado la “base para el futuro Análisis de Seguridad” y es indispensable para verificar si se cumple con la restricción de dosis hacia los habitantes de los barrios circundantes.
Asimismo, se ha solicitado un Plan de Monitoreo Radiológico Ambiental actualizado específicamente para la etapa de cierre, ya que las condiciones del sitio difieren de las fases operativas previas.
El control sobre el personal que realice tareas en el predio también presenta requerimientos pendientes. La ARN exige la entrega de un “Plan de Monitoreo Radiológico Ocupacional” que deba aplicarse durante cualquier actividad que implique el movimiento de materiales.
Esto busca garantizar que los operarios no se vean expuestos a niveles de radiación por encima de lo permitido durante las tareas de mantenimiento o eventual remediación.
Además, se ha solicitado la definición de las previsiones de plantel operativo para asegurar que el sitio cuente con la supervisión humana necesaria de forma permanente.
La resolución de estos puntos críticos es una condición previa para que la ARN otorgue la licencia solicitada. El organismo regulador ha enfatizado que la CNEA debe notificar formalmente “cuáles son las intenciones/perspectivas futuras para el sitio”.
Esta definición es necesaria para que la autoridad pueda establecer “el marco de licenciamiento que mejor se adecúe respecto a la situación actual de la instalación y a las proyecciones futuras de ésta”.
Mientras estos informes técnicos y planes de contingencia no sean entregados y aprobados, el predio de El Chichón continuará operando bajo un esquema de vigilancia provisoria, con pasivos ambientales cuya estabilidad a largo plazo sigue siendo objeto de revisión por parte del Estado.
Fuente:
Ary Garbovetzky, Exceso de uranio en napas y riesgo de migración de radionucleidos: puntos críticos en el predio El Chichón, 2 junio 2026, La Voz del Interior.



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