España: organizaciones ecologistas y sociales exigieron el cumplimiento del calendario de cierre nuclear
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| Crédito: Movimiento Ibérico Antinuclear. |
MADRID, 23 de mayo de 2026.— El Movimiento Ibérico Antinuclear, junto a decenas de organizaciones ecologistas y sociales, se concentró frente al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) bajo el lema “¿Alargar las nucleares? No, gracias”. Las organizaciones exigieron el cumplimiento estricto del cierre de Almaraz I en noviembre de 2027 y el fin definitivo de la energía nuclear en España para 2035.
La protesta contó con una destacada participación de personas llegadas desde distintos territorios de la Península Ibérica, visibilizando el rechazo social a la energía nuclear en Extremadura, Euskal Herria, Aragón, Catalunya, País Valencià, Castilla y León, Castilla-La Mancha y Andalucía.
Las organizaciones sostuvieron que la energía nuclear es cara, insegura e innecesaria. Afirmaron que encarece el precio de la electricidad, dificulta una gestión eficiente de la red basada en energías renovables y pone en riesgo inversiones consideradas estratégicas para la transición energética. Además, denunciaron que prolongar la vida útil de las centrales mediante mecanismos que obliguen al sistema a incorporarlas supondría “una estafa millonaria” financiada indirectamente por la ciudadanía, cuyo objetivo sería proteger los beneficios de Iberdrola, Endesa y Naturgy.
El Movimiento Ibérico Antinuclear reafirmó que continuará movilizándose en todos los territorios para impedir cualquier intento de extender el funcionamiento de centrales envejecidas. En ese sentido, destacó que la acción realizada en Madrid refleja “el clamor social” que exige el cierre definitivo del parque nuclear.
Declaraciones
Cristina Rois, portavoz del Movimiento Ibérico Antinuclear, manifestó: “El mensaje enviado hoy al Gobierno y al MITECO es claro y rotundo: el calendario de cierre es innegociable. El Gobierno no tiene que esperar el informe del CSN; incluso si fuera favorable, tiene la potestad de rechazar ya la solicitud de prórroga de Almaraz. No queremos subvencionar la energía nuclear mediante rebajas impositivas ni depender de una energía sucia e insegura. Cumplir con el cierre definitivo de la energía nuclear para 2035 es una cuestión de salud pública, seguridad y soberanía energética”.
Por su parte, Paca Blanco, activista antinuclear y portavoz de Colectivos en Lucha de Extremadura, señaló: “Exigimos el cumplimiento estricto del cierre de Almaraz I porque no podemos seguir hipotecando el futuro de territorios como Extremadura ni acumulando residuos radiactivos cuya gestión y coste terminarán pagando las próximas generaciones. Alargar las nucleares es una irresponsabilidad”.
Carolina Pérez, portavoz de las luchas antinucleares de Ascó y Vandellós, sostuvo que “la prórroga de las nucleares es totalmente incompatible con una transición energética justa y un modelo basado al 100 % en renovables eficientes. Mantener activas estas centrales obsoletas frena la inversión limpia y solo sirve para blindar los beneficios extraordinarios del oligopolio eléctrico”.
Manuel Raya, presidente de Hornasol, en Hornachuelos (Córdoba), reclamó el cierre del cementerio nuclear de El Cabril: “Debe cerrarse ya y no ampliarse nunca más, ni para residuos de baja y media actividad ni, mucho menos, para residuos de alta actividad y larga vida. Nunca fue un lugar idóneo: está ubicado en una zona sísmica, sobre aguas subterráneas, junto a la Reserva de la Biosfera Dehesas de Sierra Morena y presenta filtraciones e infiltraciones de agua, según actas de inspección del Consejo de Seguridad Nuclear”.
Asimismo, denunció que la instalación vierte a la cuenca hidrográfica del Guadalquivir, utilizada para regar miles de hectáreas de cultivos en Córdoba y Sevilla, y que además incinera residuos que afectan a las comarcas de Guadiato, Los Pedroches, Sierra Norte y Azuaga.
Javier Andaluz, coordinador de Clima y Energía en Ecologistas en Acción, afirmó que “el verdadero motivo de las pretensiones de las grandes eléctricas es proteger sus beneficios a costa del bolsillo de la ciudadanía. Históricamente, el negocio nuclear ha costado miles de millones de euros y, lejos de asumir su responsabilidad en la gestión de los residuos, las empresas pretenden que la sociedad vuelva a pagar la factura. La continuidad del parque nuclear agrava aún más esa deuda con el erario público”.
Finalmente, Francisco del Pozo, portavoz de Greenpeace, advirtió sobre los riesgos geopolíticos asociados a la energía nuclear: “Las centrales nucleares se han convertido en actores involuntarios del actual contexto bélico. Rusia, por primera vez en la historia, atacó y ocupó plantas nucleares como Chernóbil y Zaporiyia, utilizándolas como arma de guerra. En un mundo atravesado por conflictos y fenómenos climáticos extremos, los riesgos nucleares no hacen más que aumentar”.



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