El carguero ruso que se hundió cerca de Murcia en 2024 transportaba reactores nucleares y pudo ser torpedeado

Las explosiones que sufrió el barco ‘Ursa Major’ entre España y Argelia pudieron ser provocadas, según la CNN

Por Javier G. Cuesta

Un buque ruso que se hundió junto a la costa de Murcia en 2024 y que transportaba componentes para un propulsor nuclear para submarinos a Corea del Norte, pudo haber sido atacado con torpedos o minas, según ha asegurado este martes la cadena CNN citando fuentes de la investigación española.

El estribor del carguero pudo ser alcanzado por un torpedo, mientras que otros expertos consultados por CNN aseguran que las explosiones que sufrió el barco pudieron ser provocadas por una mina lapa.

En cualquier caso, estas conclusiones apuntarían a una operación militar que buscaba evitar la transferencia de tecnología nuclear clave a Pyongyang por parte de Moscú. El Gobierno español reconoció en una respuesta parlamentaria fechada el 12 de enero de 2026, citada por la cadena estadounidense y consultada por este diario, que transportaba “los componentes de dos reactores nucleares similares a los utilizados por submarinos”. Y aclaraba a continuación que, según el testimonio del capitán y sin poderlo confirmar, “no portaba combustible nuclear”.

[Esta acción] podría marcar una intervención inusual y de alto riesgo por parte de un ejército occidental para impedir que Rusia envíe una mejora en su tecnología nuclear a un aliado clave, Corea del Norte”, señala el medio. La cadena estadounidense insinúa así que el Ursa Major pudo haber sido hundido por un país occidental pocos meses después de que las fuerzas norcoreanas acudiesen en apoyo de Rusia en su guerra contra Ucrania.

Según las autoridades españolas, el 23 de diciembre de 2024, se produjo una explosión en la sala de máquinas del Ursa Major. La compañía propietaria del buque, la empresa estatal rusa Oboronlogistics, aseguró poco después de los hechos que había sido blanco “de un ataque terrorista selectivo”.

El incidente ocurrió en un momento de gran tensión de la guerra de Ucrania. La Administración de Biden estaba a punto de dar el relevo a Donald Trump, las fuerzas de Kiev habían lanzado una ofensiva sorpresa con la que tomaron parte de la región rusa de Kursk, y la dictadura norcoreana envió tropas a Vladímir Putin a cambio de asistencia en su tecnología nuclear, incluido el diseño de submarinos.

Tras hundirse, los restos del naufragio fueron vigilados de cerca desde entonces por aviones y barcos tanto de Estados Unidos como de Rusia. Según una de las fuentes españolas que menciona CNN, en el lugar se produjeron cuatro explosiones más mientras un barco ruso inspeccionaba el lugar.

El último viaje del Ursa Major comenzó el 11 de diciembre de 2024. Conocido también como Sparta 3, la nave había asistido al ejército ruso en su campaña en la guerra siria. El navío fue identificado por un avión portugués en el puerto báltico de Ust-Luga, en las inmediaciones de San Petersburgo, desde donde partía oficialmente rumbo a Vladivostok, en el extremo oriental de Rusia, con dos grandes tapas, 129 contenedores y dos enormes grúas.

Sin embargo, dos meses antes Oboronlogistics había declarado que el navío tenía licencia para transportar material nuclear. Un vídeo a cámara rápida analizado por la CNN apunta a que esta era la carga real.

Tras circunnavegar la costa europea, escoltado por navíos militares rusos y vigilado de cerca por barcos de la OTAN, el Ursa Major llegó a aguas españolas el 22 de diciembre. Aquella mañana redujo drásticamente su velocidad, lo que llevó a las autoridades españolas a preguntar sobre su situación. Según sus ocupantes, todo iba bien. Alrededor de 24 de horas después desvió su rumbo y lanzó una llamada de auxilio entre explosiones.

Según otra fuente de la CNN, el barco no parecía estar dañado como para hundirse. Un buque de rescate español se acercó al navío, pero uno de los barcos militares rusos que lo escoltaba, el Ivan Gren, ordenó al buque español mantenerse a más de tres kilómetros de distancia, aunque después le solicitó que volviera para rescatar a la tripulación. Pasados cinco días del naufragio se detectaron más explosiones.

Según muestra la respuesta parlamentaria, Salvamento Marítimo rescató a la tripulación del Ursa Major por una “explosión en la sala de máquinas” que acabó hundiendo el navío.

Ni el Pentágono, ni Oboronlogistics ni las fuerzas armadas española, rusa y británica han comentado a la CNN su investigación. Otras fuentes de inteligencia occidentales sugirieron al canal que las conclusiones de la investigación española “eran descabelladas” sin ofrecer una alternativa verosímil sobre las explosiones iniciales del barco ni el secretismo ruso.

El capitán del buque, ante la insistencia de las autoridades españolas para aclarar qué eran exactamente dos “tapas de pozo” reflejadas en el manifiesto de carga, “finalmente confesó que se trataba de los componentes de dos reactores nucleares similares a los utilizados por submarinos”, según el escrito del Gobierno fechado el pasado 12 de enero. Según el marino, los componentes “no portaban combustible nuclear”.

CNN cita a su vez a Oboronlogistics, que justifica su alegación de que la explosión se debió a un ataque terrorista afirmando que “se halló un orificio de 50 por 50 centímetros en el casco de la embarcación, con el metal dañado orientado hacia el interior” y que la cubierta de la embarcación “estaba sembrada de metralla”.

Tapas de pozo”

El Ursa Major partió de San Petersburgo con su manifiesto asegurando que su destino era Vladivostok, en el Extremo Oriente ruso. Sin embargo, la fuente de la investigación española aseguró a CNN que el capitán, de nombre Igor Anisimov, afirmó que el plan era desviar el navío al puerto norcoreano de Rason, 80 millas náuticas al sur de Vladivostok, para entregar los componentes.

Se cree que las “tapas de pozo” podrían ser los llamados escudos biológicos que sellan el reactor nuclear de un sistema de propulsión atómico para submarinos, y que aún podrían emitir algún volumen de radiación si estas cubiertas fueron extraídas de sumergibles rusos desmantelados.

Las fuentes españolas contaron a CNN además que, una semana después del hundimiento, el Yantar —un buque de investigación ruso que ha sido acusado de espionaje— permaneció sobre los restos del Ursa Major durante cinco días antes de que se detectaran otras cuatro explosiones que supuestamente habrían buscado eliminar restos del buque hundido en el lecho marino.

A su vez, la cadena afirma que las Fuerzas Armadas estadounidenses enviaron un WC-135, un avión especial para la detección de restos de radiación en el aire, a fin de que sobrevolara en dos ocasiones la zona del hundimiento.

El hundimiento del Ursa Major en 2024 se produjo poco después de que Corea del Norte enviara por primera vez miles de soldados a apoyar a Moscú en la guerra de Ucrania, un gesto que ya por entonces se creía que Rusia podía recompensar transfiriendo tecnologías militares críticas a Pyongyang.

El régimen norcoreano presentó en diciembre del año pasado en su centro de desarrollo de Sinpo (180 millas al sur de Rason) el casco de lo que asegura será su primer sumergible de propulsión nuclear, un tipo de tecnología que le permitiría ostentar un importante dominio de sus aguas territoriales y fortalecer su postura militar en el entorno de la península coreana.


Fuente:

Javier G. Cuesta, El carguero ruso que se hundió cerca de Murcia en 2024 transportaba reactores nucleares y pudo ser torpedeado, 12 mayo 2026, El País.

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