Riesgo nuclear en Argentina

Hoy se aborda un tema muy delicado en Argentina y en el mundo: la energía nuclear. Para profundizar en esta cuestión, se convocó a Cristian Basualdo, periodista socioambiental e integrante del Movimiento Antinuclear de Argentina (MARA).

A — Cuál es la situación actual de la infraestructura nuclear en el país y sus implicaciones en términos de contaminación, radiación y desajustes registrados en los últimos años.

C B — En relación a la Argentina, ahora está en auge —digamos— porque el gobierno la está promocionando, la minería del uranio, ese sería el tema titular, el que más importancia tiene en estos momentos. Por otra parte, las centrales nucleares argentinas que ya tienen sus años que también ocasionan impactos ambientales.

La central nuclear Atucha I está en un proceso de extensión de vida, mientras que la central Atucha II ha tenido un inconveniente muy grave en el año 2022 y el caso de la Central de Embalse, que impacta principalmente con la descarga de tritio, el isótopo radiactivo del hidrógeno en la cuenca del río Ctalamochita.

A su vez, en esta última semana ha ocupado los titulares de los medios de comunicación la planta de Dioxitek, una planta de conversión a dióxido de uranio, que opera en el barrio de Alta Córdoba, barrio muy populoso de la capital provincial, a tan sólo 5 km de la plaza San Martín, en la cual opera una planta de uranio, y en donde sus empleados han reportado dos incidentes al diario La Voz del Interior. Esa planta a su vez descarga uranio en las cloacas de la Ciudad de Córdoba, también lo hace por chimeneas. Pero además, contamina con otro tipo de compuestos químicos como ácido sulfídrico y ácido bromídrico.

A — Realmente un problema muy serio que muchas veces es tapado por las propias autoridades, sin ser denunciado ni difundido. Leíamos hace unos meses atrás la pérdida de uranio de la mina abandonada de Los Gigantes en la zona también de Córdoba, ya el licenciado Raúl Montenegro hablaba de cobalto radiactivo y cesio en Embalse Río Tercero, como bien decías, esto puede afectar a la población civil si va por cloacas, un riesgo silencioso que va en avance. Parece que muchas personas se entusiasman al hablar de desarrollar tecnología nuclear y creen que eso permitirá ingresar al primer mundo. Sin embargo, en realidad existe un trasfondo bélico detrás de este tipo de proyectos que atenta contra una vida sustentable. No está claro qué postura tiene MARA al respecto, pero desde el Movimiento Alternativa se sostiene que la energía nuclear no tiene otro trasfondo que no sea el bélico.

C B — En sus orígenes el nacimiento de la energía nuclear, era para uso civil, surge en el año 1953 a partir de un discurso del presidente de EE.UU. Eisenhower que se llamó Átomos para la Paz. Luego de la II Guerra Mundial la administración norteamericana había identificado la importancia geopolítica de la tecnología nuclear, que iba a mandar en el mundo posterior a la guerra. Eso lo vemos hasta en la actualidad. Entonces, para mantener esas ingentes cantidades de dinero que se destinaban a la tecnología nuclear, EE.UU. había implementado el Proyecto Manhattan, que para que nosotros dimensionemos la magnitud del proyecto, empleó a cientos de miles de personas, requiriendo la construcción de ciudades que permitieran fabricar las 3 primeras bombas nucleares. Para que ese presupuesto se pudiera conservar en la post guerra se lanzan los usos civiles de la de la energía nuclear y ahí surgen las centrales nucleares, como por ejemplo, la de Marcoule, en Francia y la de Calder Hall, en Reino Unido. La electricidad era un subproducto, pero se han construido para producir el plutonio que es utilizado para el armamento nuclear.

Esa dualidad que tiene la tecnología nuclear para uso civil y militar continúa en la actualidad, si bien hay que aclarar que en Argentina solamente se desarrolló para el uso civil. Lo que comentabas sobre la mina de Los Gigantes, cuando se desarrolla el plan nuclear en argentina, un argumento que se usó mucho y que fue una especie de caballito de batalla de la publicidad del gobierno fue “el autoabastecimiento de los combustibles nucleares”, que Argentina iba a ahorrar la importación de hidrocarburos generando la energía con la nuclear, y utilizando el uranio que hay en nuestro país.

El problema es que Argentina no tiene mucho uranio y de alguna manera, empezaron a buscar yacimientos para que se cumpliera la consigna, o sea, al revés de lo que debería ser. Como no encontraron grandes yacimientos en sus inicios, explotaron pequeñas minas en lugares muy desfavorables, tal es el caso del macizo de Los Gigantes que es una naciente de agua cuyo colector principal es el Río San Antonio que desemboca en el dique San Roque. La Comisión Nacional de Energía Atómica explotó una mina mediante una concesión privada, una empresa que se llama Sánchez Granel Ingeniería y que “se dedicaba a construir carreteras”.

El principal impacto de esa mina fue cuando operaba el químico, la descarga del ácido sulfúrico que se usa para lixiviar el mineral ocasionó un impacto inmediato aguas abajo, de hecho, por razones medioambientales la CNEA la cerró a fines de la década del 80 quedando allí esos pasivos mineros desde entonces sin remediar.

Lo que sucedió recientemente, es que uno de los diques que acumulaban lodos, que tenía una membrana de impermeabilización en la parte superior, debido a vientos, esa membrana se rompió y estuvo 3 años sin repararse. Ese fue el problema concreto que se conoció el año pasado.

A — Días atrás, tuvimos noticias de que en un separador por una mala lectura de plano, era un conflicto no resuelto en Atucha II, qué sabes de ello.

C — Cuando se pone en marcha el reactor Atucha II, empieza a haber problemas con lo que se denomina, internos del reactor; básicamente un reactor como éste, uno lo puede pensar como un bosque de tubos, una gran cantidad de tubos verticales dentro de los cuales están los elementos combustibles y el agua que asciende por dentro de los mismos, extrayendo el calor del núcleo del reactor. Esos internos del reactor comenzaron a tener problemas, ciertas sondas que hay para controlar o medir del reactor y que Nucleoeléctrica tuvo que empezar a reemplazar lo que exigió varias paradas de la central. En 2022 luego de una parada de 4 meses y medio, cuando estaban poniendo en marcha la central, cuando iban a reemplazar un elemento combustible que hay una máquina de recambio, se dieron cuenta de que algo obstruía el paso del agua en el fondo del reactor que se denomina, plenum inferior. Entonces, lo que hizo la empresa después de este tiempo que estuvo parada fue “bueno dejemos este canal combustible sin el combustible y mantengamos la central a un 60%”, y así estuvieron operando desde el 1 de agosto que detectaron el problema, hasta el 9 de octubre. Ahí la central sale de servicio y al inspeccionarla con cámaras se dan cuenta, que una pieza del fondo del reactor se había desprendido. Esa pieza se llama separador y la central tenía 4 siendo la única solución posible extraerlo introduciendo un brazo mecánico que lo cortara, sacando las partes y poner en marcha la central sin reponerlo.

La empresa identificó las causas —porque está obligada a emitir informes a organismos internacionales— como una omisión de una soldadura de la pieza que como consecuencia, estuvo sometida al caudal del agua del reactor y cuyas vibraciones cortaron una espiga que desprendió el separador.

A — ¿Cuál es la posición de ustedes ante los rumores de privatización de nucleoeléctrica?

C — La posición es en contra de la privatización de la empresa. Nosotros proponemos siempre un cronograma de cierre para las centrales nucleares, privatizar una empresa sería introducir un factor de riesgo más, que es el lucro económico, porque tal vez, estas paradas largas para recuperar el reactor, existiendo una privada intermediando, puede presionar a que el reactor esté más tiempo en marcha o que se ponga en marcha más rápido y que las reparaciones que se hagan sean más baratas, introduciéndose un factor de riesgo más al existente en una central nuclear.

Recordemos que una central nuclear, —una manera sencilla de explicar— es una forma complicada de calentar agua, se usa fisión del uranio para hervir agua y mover una turbina. Hay un dicho que es muy didáctico: “un mal día en una instalación nuclear puede arruinar a décadas de días buenos en muchas instalaciones nucleares”.

Ese es el riesgo de la tecnología, por ejemplo, si se rompe un molino eólico, seguramente habrá un accidente, puede haber personas golpeadas, dañadas, pero si se rompe una central nuclear, hay que evacuar. Hay zonas del mundo que han quedado inhabitables como en Chernovyl y Fukushima debido a ese tipo de accidentes.

A — Hace unos días se cumplieron 15 años del accidente de Fukushima y parece que la humanidad persiste en el error. Para tomar conciencia, y en caso de que ocurra algo en la central nuclear de Zárate, nos gustaría conocer cuál sería el radio estimado de acción. Además, cuando hablaste de centrales obsoletas, surge la inquietud sobre cómo se manipulan hoy los residuos nucleares que mantienen su peligrosidad durante 24.000 años, cuál es su destino, adónde se trasladan y de qué manera se aborda este problema.

C B — En cuanto al alcance de un accidente, recordemos que el de Chernobyl, se empezó a conocer —en lo que sería Europa Occidental— a partir de unas mediciones que se hicieron en una central de Suecia, eso nos da una idea de las distancias.

Una descarga de material radiactivo en Ucrania se terminó midiendo en Suecia y también se sabe que Francia se vio contaminada.

Lo que sucede luego es que todas esas grandes extensiones territoriales se ven contaminadas porque se deposita el material radiactivo emitido a la atmósfera, luego simplemente, el comercio de material empieza a diseminarlo a lo largo del mundo.

En nuestro país algo que es muy desconocido, es que nosotros fuimos víctimas de los ensayos nucleares franceses que se realizaron en la década del 70/80 en la Polinesia francesa, en los atolones de Mururoa y Fangataufa.

Los franceses detonaron más de 40 explosiones atmosféricas y esa cantidad de radiactividad fue acercada por los vientos atmosféricos al Atlántico Sur empezándose a detectar en el año 1974, —la CNEA— IODO en la leche consumida en Buenos Aires, se dieron cuenta de que era por eso, pero no dijeron nada porque iba alertar a la población de los riesgos en el ambiente y podía llegar a perjudicar el plan nuclear argentino. Esto sucedió fue reportado y existen informes sobre el problema de la manipulación del material nuclear.

A — ¿Y el destino de los desechos que van quedando cómo se trata en Argentina?

C B — Actualmente los combustibles gastados que es el material más peligroso, en el caso de las Atuchas, quedan depositados en unos silos en seco, en las barrancas del Río Paraná, ese sería el destino.

Al principio, cuando lo sacan del reactor lo dejan unos años en unas piletas para que se produzca un decaimiento térmico y radiactivo, después, cuando se llena la pileta se traslada a un silo en seco.

En Embalse también hay un campo de silos donde queda el combustible gastado, a la vera del lago de Embalse que es la primera y principal reserva de agua dulce de la provincia de Córdoba.

Esos silos de Embalse tienen una vida útil de unos 25 años, mientras el material que contienen en su interior es una vida mucho más extensa, solamente el plutonio tiene una vida media de 240 siglos, en Embalse hay unas 3000 toneladas de combustible gastado, distribuidas en esas 3000 toneladas, existiendo unas 10 toneladas de plutonio, o sea que de acá, a 240 siglos la mitad de ese plutonio se habrá convertido en americio que también es radiactivo, básicamente es un elemento peligroso que se deja a las generaciones futuras.

La solución que propone la industria son los repositorios geológicos, en Argentina, hubo un intento en la dictadura militar de instalar uno en Sierra del Medio, en la localidad de Gastre, ese proyecto siguió durante el gobierno de Alfonsín, incluso, durante el gobierno de Menem.

Lo que quería una empresa francesa, era traer los residuos acá a la Argentina, eso se evitó gracias a la lucha que hizo Javier Rodríguez Pardo, que siempre lo menciono, porque le debemos haber zafado de ese problema. El ciclo nuclear francés trabaja con el reprocesamiento, cuando lo sacan de los reactores lo manufacturan y separan el uranio gastado de otros compuestos, terminando gran parte de esos residuos en Siberia. Eso es lo que buscaban los franceses con Sierra del Medio en un momento.

A — Días atrás, en Nueva York, prácticamente se produjo una subasta de la Argentina frente a todas las ofertas de tecnología nuclear y de proyectos extractivistas. ¿Qué recomendación formularías desde MARA, teniendo plena conciencia de lo que implica la energía nuclear, respecto de permitir o no este tipo de iniciativas?

C B — Voy a dar un argumento fáctico de un hecho concreto. Hace poco el gobierno creó la Secretaría de Asuntos Nucleares que depende del Ministerio de Economía, en el primer posteo en redes sociales, manifiesta que Argentina va a ser “la Arabia Saudita del uranio”, yo pienso que algún habitante de las periferias urbanas con problemas económicos, presionados por la inflación, que no llega a fin de mes, puede decirme así: “Hagan lo que quieran pero acomoden un poco la economía porque así no puedo seguir viviendo”, supongo que hay personas que puedan pensar así y es razonable, humano y entendible.

Yo sólo contesto con un dato, el uranio es un elemento ubicuo en todo el mundo, las reservas de uranio son conocidas, hay un informe que lo publica la agencia de energía nuclear de la OCDE y el Organismo Internacional de Energía Atómica, allí salen donde están ubicadas las reservas de uranio, está la lista con los países y Argentina, está en el número 16 con 34.300 toneladas de uranio.

Australia tiene 1.600.000 toneladas, o sea Argentina no tiene uranio, ese es el problema, nunca vamos a ser la Arabia Saudita del uranio. Esto ya lo usaba una empresa canadiense, la BLUE SKY URANIUM.

Es decir, claramente es una falsa noticia, un argumento publicitario simplemente para que alguien haga algún negocio o abran alguna mina, para que algún funcionario cobre algo y nada más, quedando contaminado el territorio dónde se abra. No nos vamos a salvar con el uranio.


Fue Cristian Basualdo desde la provincia de Córdoba y quien les habla, Horacio Muñoz de Toro, desde las Parejas, Santa Fe, para el Movimiento Alternativa de Argentina


Colaboración: ESTELA CASADO

Correcciones y Edición de Contenidos Web: SILVANA LAZZARÍN

Edición de video: FABIÁN RANIERI


Link del video: https://youtu.be/VQPbBxGI1f0


Fuente:

RIESGO NUCLEAR EN ARGENTINA, 19 marzo 2026, Movimiento Alternativa de Argentina.

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