Sierra Pintada: preocupación por los residuos de la minería de uranio tras las lluvias
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| Crédito: Asamblea por el Agua de San Rafael. |
Las intensas lluvias registradas en San Rafael reactivaron la preocupación por los pasivos ambientales de la mina de uranio de Sierra Pintada.
Por Cristian Basualdo
SAN RAFAEL, Mendoza, 24 de enero de 2026.— La Asamblea por el Agua de San Rafael advirtió sobre los riesgos que ocasionan las lluvias en los pasivos ambientales de la mina de uranio de Sierra Pintada. Tras los casi 70 milímetros de agua caídos en los últimos tres días, “la mirada de muchos sanrafaelinos se posa sobre el Complejo Minero Fabril San Rafael de Sierra Pintada”, señaló la asamblea en redes sociales.
Si bien las operaciones mineras a cielo abierto se suspendieron hace más de 30 años, modificaron la topografía del terreno y alteraron de forma permanente el paisaje de la zona, dejando depresiones originadas por la extracción del mineral de uranio. También se desvió el cauce del arroyo El Tigre, que pasaba sobre los cuerpos mineralizados.
El agua de origen natural ingresa, tanto por precipitaciones como en forma subterránea, a las canteras denominadas Gaucho I, Gaucho II, La Terraza, Tigre I y Tigre III. El alto contenido de uranio se explica porque las aguas de cantera se encuentran en contacto constante con áreas mineralizadas.
Las colas de mineral se formaron a partir del material del cual se extrajo la mayor cantidad posible de uranio. Casi toda la radiactividad permanece en estas colas. En Sierra Pintada están dispuestas directamente sobre el suelo, sin ningún tipo de barrera impermeable, no fueron neutralizadas ni cubiertas con material inerte y alcanzan un volumen total de 1.056.162 metros cúbicos.
Entre 1985 y 2000 fueron enviados a San Rafael residuos del proceso de la planta de producción de dióxido de uranio de Córdoba. Estos residuos, embalados en bolsas de plástico y colocados dentro de tambores de acero de 200 litros de capacidad, fueron acumulados en ocho trincheras dentro de las pilas de colas de mineral y cubiertos por las propias colas.
También existen diques de neutralización de efluentes que, con el paso del tiempo, fueron acumulando en su fondo metales pesados y elementos radiactivos en forma de precipitados.
Tras el temporal, la Asamblea por el Agua de San Rafael planteó inquietantes interrogantes sobre el estado de los diques de colas de uranio: “¿Se mantuvieron las cotas de seguridad de las canteras?” y “¿Alguien ha relevado el estado de los cauces que bajan de la zona, como el arroyo El Tigre o el Pavón?”.
El comunicado finaliza señalando que “ante el preocupante silencio de los dos organismos que supervisan el complejo minero —el Departamento General de Irrigación y la Dirección de Protección Ambiental provincial— exigimos que se mantenga debidamente informada a la población en general sobre el estado ambiental del complejo y sobre la calidad y salubridad del recurso hídrico, que llega a nuestras canillas para beber”.
El denominado Complejo Minero Fabril San Rafael suspendió las actividades mineras en julio de 1995 debido a la caída del precio internacional del uranio. La planta continuó procesando hasta 1997 los últimos minerales extraídos y siguió algunos años más trabajando en la recuperación de uranio a partir de residuos provenientes de la planta de producción de dióxido de uranio de Córdoba. Entre 1998 y 2000, en el complejo se retrató concentrado de uranio proveniente de Los Gigantes, en Córdoba, con el objetivo de eliminar las impurezas contenidas en ese material.



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