La contaminación con tritio en el río Ctalamochita


El tritio, el isótopo radiactivo del hidrógeno, es emitido en forma líquida y gaseosa por la Central Nuclear Embalse, contaminando el agua, el aire, el suelo y los alimentos de una amplia región.

por Cristian Basualdo

El río de Argentina con las más altas concentraciones de tritio es el Ctalamochita, en la provincia de Córdoba. Esto se debe a las emisiones de la Central Nuclear Embalse, un viejo reactor modelo CANDU, de origen canadiense, operado por la empresa estatal Nucleoeléctrica Argentina.

El átomo de hidrógeno es el primero de la tabla periódica y el más sencillo de todos: tiene un protón en el núcleo y un electrón en la corteza. El tritio es un átomo de hidrógeno que incorporó en su núcleo dos neutrones; es inestable y se desintegra emitiendo radiación ionizante en forma de una partícula beta de baja energía.[1]

Cuando el tritio se intercambia con uno de los átomos de hidrógeno de una molécula de agua (H2O), la convierte en agua tritiada (HTO), que tiene las mismas propiedades que el agua común, es incolora e inodora, se comporta de la misma manera en el ambiente, y puede describirse con precisión como agua radiactiva. El tritio también puede estar en el aire como gas hidrógeno tritiado (HT). En consecuencia, es un difusor muy eficiente de la radiactividad en los ecosistemas, a través del ciclo del agua.

El tritio ingresa al cuerpo humano por inhalación, por absorción de la piel o con la ingestión de agua o alimentos. Una vez dentro, el sistema circulatorio lo transporta a los órganos y tejidos, hasta alcanzar el equilibrio en toda la reserva de agua corporal. Una pequeña fracción del tritio se intercambia con hidrógeno en moléculas orgánicas como carbohidratos, grasas, proteínas y colágeno, esto se conoce como tritio unido biológicamente (OBT).[2] El agua tritiada también cruza la placenta, la dosis equivalente para el feto depende del contenido de agua durante su desarrollo.

Se han documentado casos de enfermedad por radiación en trabajadores expuestos al tritio, incluidos casos letales. Los estudios de laboratorio con animales han demostrado que el tritio puede interferir con el desarrollo del feto, también puede inducir muerte celular, efectos cancerígenos, reproductivos y hereditarios.

Una pequeña cantidad de tritio se forma de manera natural por la interacción de los rayos cósmicos con las altas capas de la atmósfera. Por esta causa, la actividad en las aguas superficiales del mundo es de aproximadamente dos bequerelios por litro (2 Bq/L): por cada litro de agua se producen 2 desintegraciones radiactivas por segundo. Los seres humanos, en promedio, ingieren unos 500 Bq de tritio cada año. Conviene recordar esta cifra, para compararlas más adelante con las del agua de red de la localidad de Embalse.

Un lago para diluir efluentes radiactivos

La mayor parte del tritio presente en la biosfera proviene de la industria nuclear, particularmente de los reactores CANDU, donde se forma por activación neutrónica del agua pesada que se usa como refrigerante primario y moderador. Cuanto más cerca viven las personas de este tipo de reactores, mayor es la contaminación con tritio que padecen.

En la documentación previa a la operación de la Central Nuclear Embalse se encuentra una frase contundente: “los efluentes radiactivos líquidos serán eliminados a las aguas del lago Embalse diluídos con el agua de refrigeración de la central”.[3] Los efluentes gaseosos se descargan por la chimenea, principalmente en forma de vapor de agua radiactiva que viaja a sotavento del reactor, mientras que los efluentes líquidos se descargan por el canal de descarga que desemboca en el lago Embalse.[4]



Las emisiones máximas históricas se produjeron en el año 2013, hacia el fin de la vida útil de la central. Consultemos, para hacernos una idea, el monitoraje radiológico ambiental de Nucleoeléctrica:

  • En octubre de 2013, en la boca del canal de descarga, la concentración promedio de tritio en el agua fue de 2.136 Bq/L. El valor más alto informado por la empresa en el mismo lugar fue veintitrés mil cuatrocientos cincuenta y seis bequerelios por litro, 23.456 Bq/L, en octubre de 2018.

  • En el agua de red de Embalse, barrio de la Comisión Nacional de Energía Atómica, 1.081 Bq/L. Basta con beber 1 litro de esta agua para duplicar el promedio anual de ingesta antes mencionado.

  • En el agua de red de Villa Rumipal 30 Bq/L. Esta localidad se abastece mediante perforaciones a la napa cercanas al lago Embalse, cuando su nivel está alto se produce el pasaje del agua radiactiva a los acuíferos mediante percolación.

El río Ctalamochita toma su cauce más definido al pie de la presa del lago Embalse, aguas abajo se encuentran tres embalses artificiales: Segunda Usina, Tercera Usina y Piedras Moras. En este último cuerpo de agua la concentración promedio de tritio en octubre de 2013 fue de 960 Bq/L, a su vez, en el agua de red de la localidad de Almafuerte, que se abastece del Piedras Moras, 434 Bq/L.


Personal de la Autoridad Regulatoria Nuclear toma muestras de vegetales en una quinta familiar del barrio El Quebracho, localidad de Embalse, el 11 de noviembre de 2015. Crédito: Auditoría General de la Nación.


Nucleoeléctrica realiza el seguimiento del tritio en el condensado de humedad, la distancia al reactor y el efecto de dilución del viento son factores decisivos en los valores registrados, que indicaron un incremento hacia el final de la vida útil de la central, correspondiente con el aumento en las descargas gaseosas.[5]

La empresa monitorea también el tritio en el agua de lluvia, que ejerce un efecto de limpieza del aire, al absorber parte del tritio que se encuentra en estado gaseoso o de vapor de agua en la atmósfera. En la torre meteorológica de la central Nucleoeléctrica midió 1.362 Bq/L en el año 2013. La empresa encontró tritio en el agua de lluvia a 17 kilómetros al este del reactor, con una concentración de 20 Bq/L, atribuyéndolo a la evaporación diaria del lago Piedras Moras.

Por su parte, la Autoridad Regulatoria Nuclear implementa un programa de monitoreo radiológico ambiental independiente de Nucleoeléctrica, que en el año 2012 detectó el aumento de las concentraciones de tritio en el lago Embalse, y en el año 2013 un incremento con relación al año anterior.[6] Revisando algunos valores máximos medidos, vemos que:

  • En la costa de Villa del Dique la concentración de tritio fue de 1.056 Bq/L. En el Arroyo Las Vacas, aguas abajo de la central, 1.050 Bq/L. En el agua de red de Embalse 1.123 Bq/L.

  • En el río Ctalamochita, a la altura del balneario de la ciudad de Río Tercero, detectó 890 Bq/L. Al unirse este río con el Chocancharava forman el río Carcarañá, donde la concentración de tritio en un punto ubicado a 314,1 kilómetros del reactor de Embalse fue de 299 Bq/L.

  • En la leche producida en pequeños tambos familiares un máximo de 42,5 Bq/L. En vegetales producidos en pequeñas quintas familiares midió en frutas 305 Bq/kg y en verduras de hoja 89,4 Bg/Kg.

El tritio se elimina del lago Embalse por dilución, por evaporación, por descomposición radiactiva, y por sedimentación. Esto explica el descenso de las concentraciones después de la parada de la central para los trabajos de extensión de vida.[7] Tomemos por caso el Club Náutico Río Tercero, donde Nucleoeléctrica midió 132 Bq/L en el segundo semestre de 2017.

Aunque existen tecnologías para mitigar las emisiones de tritio, Nucleoeléctrica eligió la manera más barata de deshacerse del isótopo radiactivo: descargarlo al ambiente. Así, cada habitante de la cuenca alta del río Ctalamochita ingiere su propia dosis de tritio, que representa una fuente activa y permanente de radioactividad, por encima de los niveles de fondo.

¿Cuánto tritio habría si la central no se hubiera construido? Podemos buscar una respuesta en el agua de los ríos La Cruz y Santa Rosa, tributarios del lago Embalse, que tienen menos de 10 Bq/L, el límite de detección de los medidores usados por Nucleoeléctrica.

Eufemismos nucleares

La documentación de Nucleoeléctrica menciona picos de descargas en el año 1991 debido a “pequeñas pérdidas en los intercambiadores de calor del sistema de purificación del sistema primario de transporte de calor (3335-HX-2)”; en el año 1996 debido a un “evento en el generador de vapor N.º 2”, ocurrido en junio, y “aproximadamente algo similar” en el generador de vapor N.º 3, ocurrido en agosto; también en el año 2012 debido a pérdidas en el generador de vapor N.º 3; y se repite en el año 2013 debido pérdidas en el generador de vapor N.º 1 y a “tareas de adecuación del tanque de almacenamiento de resinas gastadas 7914-TK2, para posteriormente enviar el agua pesada proveniente del sistema primario de transporte de calor”, un eufemismo para decir que reutilizaron un tanque radiactivo y descargaron los desechos de su limpieza al lago.

El lenguaje es muy importante en la documentación oficial, las descargas radiactivas suelen ser clasificadas como “tareas no rutinarias”, por ejemplo. O en cuanto a las dosis, se hacen referencias a la radiación natural o criterios nominales como “tan bajas como sea razonablemente posible”. La frase más trajinada dice que “los valores son menores al límite impuesto por la Organización Mundial de la Salud (10.000 Bq/L) para el agua potable”. El lobby nuclear argentino considera que no hay contaminación radiactiva mientras la concentración de tritio se mantenga por debajo de este valor. La Comisión de Investigación Independiente de la Radiactividad (CRIIRAD) realizó un análisis crítico del límite de 10.000 Bq/L, del cual se deduce que, sin los artificios usados por la OMS, los valores aceptables se acercan al fondo natural de tritio.

Los límites se establecen con criterios técnicos y políticos, están relacionados con el grado de contaminación que una sociedad está dispuesta a tolerar. Algunos países adoptaron límites de mayor protección a la salud pública, como Estados Unidos, con un límite legal exigible de 740 Bq/L, el agua de Embalse no sería potable en Estados Unidos.

La Unión Europea estableció un valor paramétrico de 100 Bq/L, en caso de incumplimiento los Estados miembros deben investigar inmediatamente la causa y evaluar si supone un riesgo para la salud humana. En Francia, el tritio en el agua fue objeto de un debate a nivel nacional, a la vista del valor que disparó la alarma: 310 Bq/L en el río Loira en enero de 2019.

En Ontario, provincia canadiense donde operan una veintena de reactores CANDU, un documento gubernamental se basó en la siguiente pregunta: ¿Existe un valor o nivel de tritio que una persona razonablemente informada se sentiría segura bebiendo el agua todos los días durante una vida útil de 70 años? La respuesta que ofrecen es 20 Bq/L.

La central nuclear de Fukushima, Japón, se dispone a arrojar al mar más de 1 millón de toneladas de agua radiactiva. Los técnicos pueden separar todos los isótopos radiactivos menos el tritio, por eso el agua se acumula en el predio desde el accidente de 2011. La periodista argentina Pilar Assefh visitó el sitio Fukushima y en un muy recomendable artículo señaló “por todas partes, cual árboles de un bosque, tanques. Tanques, tanques y más tanques. Hacia donde se mire”. Uno de los funcionarios japoneses que acompañaron a Assefh en su recorrido dijo, casi al pasar, que en Argentina tiran esa agua al río. La normativa japonesa permite los vertidos por debajo de los 1.500 Bq/L. Mientras todos los ojos están puestos en la central japonesa, la de Embalse descarga tritio por encima de ese valor.


Personal de la Autoridad Regulatoria Nuclear toma una muestra de agua del lago Embalse, en el Camping Municipal de Villa Rumipal, el 20 de octubre de 2015. Crédito: Auditoría General de la Nación.


Federico Kopta, del Foro Ambiental Córdoba, planteó a Nucleoeléctrica “muchachos dejen de hablar con eufemismos y digan bueno, cuántas muertes les parecen aceptables cada 100 mil habitantes en función de lo que ustedes emiten”. Conversando sobre la problemática del tritio, en el Foro Social Mundial Antinuclear de Madrid 2019, Raquel Montón, de Greenpeace España, dijo que los números del lago Embalse le parecen escandalosos, y que “la contaminación radiactiva depende de la dosis como otras muchas contaminaciones, a mayor dosis de algo hay mayor riesgo. Pero también tiene un proceso estocástico, es decir, con pequeñas o mínimas dosis también se pueden producir alteraciones”. Silvana Buján, de BIOS Argentina, agregó que “más allá de la certeza de que toda dosis es una sobredosis, se evidencia una vez más que la generación nucleoeléctrica existe sí y solo sí se mantengan en secreto sus externalidades negativas, pues, de hacerse públicas, la humanidad retrocedería espantada”.


Referencias:

  1. El tritio tiene un período de semidesintegración de 12,3 años, una energía de desintegración máxima de 18,2 keV y media de 5,7 keV. Se difunde fácilmente a través de sustancias porosas como el caucho, y también a través del metal.

  2. En el cuerpo humano el OBT exhibe tiempos de retención más largos que la HTO. El modelo clásico de la Comisión Internacional de Protección Radiológica (ICRP) utiliza un tiempo medio biológico de 10 días para HTO y 40 días para OBT. Mientras que el modelo revisado contempla los compartimentos OBT-1 y OBT-2 con tiempos medios de 40 días y 1 año, respectivamente.

  3. Ver: Informe ambiental sobre el emplazamiento y el área de influencia de la Central Nuclear Embalse - 1979, Capítulo 13, Evaluación radiosanitaria (Parámetros de transferencia), 13.1.1 Eliminaciones a la atmósfera y 13.1.2 Descarga de efluentes líquidos y grupos críticos.

  4. El lago de Embalse es el cuerpo de agua artificial más grande de Córdoba y su principal reserva de agua dulce. Tiene un volumen medio de 375 Hm3, una profundidad media de 12 m, máxima de 40 m, y una superficie de 4.600 ha. La Central Nuclear Embalse utiliza el lago como sumidero de calor y para diluir los efluentes radiactivos líquidos. La toma de agua se sitúa a 15 m de la superficie, el agua se descarga mediante un canal artificial de 6 km de longitud.

  5. En 2012, Nucleoeléctrica y la Autoridad Regulatoria Nuclear intentaron implementar un punto blanco de muestreo para condensado de humedad en la Cooperativa de Aguas de Almafuerte, predio denominado La Bomba. Un punto blanco es un lugar que no está influenciado por las descargas de la instalación a monitorear. Pero durante las pruebas preliminares, los elevados valores de tritio llevaron a descartar el sitio como punto blanco e incorporarlo como punto de monitoreo ordinario.

  6. La Gerencia Apoyo Científico Técnico informó mediante Nota N.º 261/12 al gerente de Licenciamiento y Control de Reactores Nucleares que al comparar los datos de concentración de tritio obtenidos durante el año 2012 respecto a los resultados obtenidos en los últimos años, “se observa un significativo incremento. A modo de ejemplo, el valor promedio en agua de lago correspondiente al punto de muestreo de Villa Rumipal en el año 2011 resultó ser de 300 Bq/L, con un valor máximo de 382 Bq/L en ese mismo punto, el valor promedio del año 2012, hasta el mes de agosto es de 648 Bq/L, con un valor máximo observado en el mes de julio de 1.029 Bq/L”.

  7. La Central Nuclear Embalse paró entre el 31 de diciembre de 2015 y el 4 de enero de 2019 para tareas de extensión de vida. En 2012, antes de alcanzar las horas efectivas de plena potencia previstas por el diseñador canadiense, la Autoridad Regulatoria Nuclear extendió el límite mediante la Resolución 98/2012. Sin embargo, la decisión administrativa no modificó el deterioro de la central: los generadores de vapor presentaban una degradación extensiva y pérdidas que no se podían controlar. Eso explica las elevadas emisiones de los años 2012 y 2013. La central paró la segunda mitad de 2014, y en 2015 funcionó solo en julio y algunos días en diciembre.


Última revisión de esta entrada: 22 de febrero de 2023.

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